Exactitud - Presentación del libro de artista «Tag»

Fernando Castro Flórez, 1994

Aníbal Merlo. Para Calvino quiere decir sobre todo tres cosas: un diseño de la obra bien definido y bien calculado, la evocación de imágenes nítidas, incisivas, memorables y el lenguaje más preciso posible como léxico y como expresión de los matices del pensamiento y de la imaginación. La exactitud se relaciona con la indeterminación. Ponge y Mallarmé abren dos caminos de la exactitud: en Mallarmé la palabra alcanza el extremo de la exactitud tocando el extremo de la abstracción e indicando la nada como sustancia última del mundo; en Ponge el mundo tiene la forma de las cosas más humildes, contingentes y asimétricas, y la palabra es lo que sirve para dar cuenta de la variedad infinita de esas formas irregulares y minuciosamente complicadas. La exactitud sitúa la profundidad en la superficie. Un antropólogo nos recuerda que si decidimos hablar a los podemaenses de Kanabella hay que hacerlo lentamente. Están esperando el código del que se dirige a ellos y no entienden nada hasta que pueden poner las palabras bajo el signo del llano, o de la cascada, o bajo el signo del pálido sol de invierno o bajo el de la cabana. La palabra Nag entra triunfalmente en el discurso. Nag es como un dios. Es la fuerza pura, es el ala que vuela, percibida un instante por encima de la cabeza, también es la meditación. Nacr cierra el paso a Hag. ¿Qué significa Hag, presente en casi todas las frases? Es la sílaba de la incertidumbre. Aníbal Merlo ha preparado un apasionante informe, que está también dominado por la palabra Tag. "Para no traicionar -escribe- la objetividad de este informe, pasaré por alto mis anécdotas personales. Sólo diré que a medida que fui conociendo el país, mi interés se fue centrando más y más en sus habitantes, por encima de su vulcanología, su meteorología o su hidrografía". Exactitud como la de Tion, Uqbar, Orbis Tertius. Conocemos los meridianos, los ciclos del día y la noche, lo inusual de su vida y costumbres, esta heterotopía poética. Merlo se resigna a ingresar en la distancia, la nada o la noche, abandona una costumbre tag, la de estar atraído por la lejanía pero considerar imposible viajar. Queda el hermoso testimonio de este revés de los sueños, al que no se sabe si se volverá.