Esculturas y metáforas de Merlo

J. Seafree, Barrio Salamanca, 2000

Vuelve el artista bonaerense Aníbal Merlo (1949) por tercera vez a la sala May Moré, con sus piezas en madera, con sus pinturas de estrechas franjas y con las imágenes en blanco y negro de curiosos espacios, característicos y semejantes a sus obras. Nos situamos ante líneas y formas de acento primitivo, estructuras esenciales, itinerarios naturales, tránsito de ruinas y de materia. Huellas en las que apreciar cierta preocupación por la temporalidad, por la permanencia, por los territorios que invaden la memoria.

Y descubrimos así la dimensión oculta a la lógica y a la razón, paisaje silencioso, situación en !a que la imaginación detiene la luz y la energía. Posibilidades sinuosas para !a contemplación, o por qué no, para una relativa adoración ante piezas emblemáticas.

Aníbal Merlo recrea una original orografía y nos invita a su recorrido, conn el tacto, con la visión,con el camino que nuestra sensibilidad admita.

Arqueología personal, exploración desafiante, conjunto de certezas remotas que a expensas del espacio conforman un escenario hasta cierto punto surrealizante, ensoñador y nada cautivo.