Los yacimientos de Aníbal Merlo

Raúl Santana, Catálogo Fundación Antonio Pérez, 2002

Tus pinturas, esculturas y fotografías aparecen como el fruto de una imponderable errrancia por sitios de la imaginación y caminos o paisajes de la tierra que parecieran corroborar los de tu mente. Comienzo disperso, evanescente, donde como un homo ludens producís o descubrís tus propios recuerdos : una colección de marcas, huellas y raspones que perpetuaran lo que acaso sea tu sueño, esa propuesta de presencia y memoria que hacen sentir tus esculturas a medias encontradas, a medias manufacturadas; esas pinturas que casi siempre parecieran anticipar las formas de tus obras encontradas; esas fotografías intervenidas que le dan territorio y cimiento a tu diverso conjunto formal, ahora capturado por el ojo.

Mientras escribo se me impone la palabra ¨ geología ¨y no es azarosa la imposición, pues tus obras aparecen como el resultado o las evidencias de otras edades, como si te hubieras sumergido en napas remotas de la tierra y de tu imaginación.

Esas fragmentarias maderas ¿ han sido utensilios de otra vida ahora advenidas esculturas ? Perdida la finalidad que tal vez tuvieron en otro universo de sentido ¿ en tus manos pasan a ser medios para nuevos fines?.

Y nosotros, tus espectadores, tus contemporáneos, deambulamos expectantes frente a este poético yacimiento que despliega tanto en el plano como en el espacio estas magníficas evidencias de una fe desconocida.

Siempre se ha dicho que el arte hace signo entre la naturaleza y la cultura, pero tu errancia : ¿ nos actualiza los signos que se hicieron entre otra naturaleza y otra cultura, o son tus propios signos devueltos al paisaje ?. ¡Ah! tus singularidades irreductibles desafiando cualquier intento de pluralización. Tus obras - como los grandes poemas - son para recorrer en una ceremonia donde cada vez nos van entregando destellos que se acumulan en nosotros, hasta hacernos percibir con nitidez el remoto, geológico, silencioso resplandor de tu poética.